
Otras abejas se encargan de convertir el néctar en miel. Descomponen el azúcar en partes más pequeas. Las abejas transportan gotitas de néctar a su panal. Para secar el néctar, lo abanican con sus alas. Las abejas cubren el panal con cera. Esto evita que la miel se eche a perder (cambios en los alimentos que hacen que sean peligrosos al comerlos).
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